"La
escuela desafiada: fragilidad institucional y nuevas demandas"
Por Mónica Coronado
Se
aborda la problemática de los “nuevos sujetos que
ingresan en la escuela” desde la perspectiva de esta última,
analizando las condiciones y el contexto en que la escuela desarrolla
actualmente su acción y los desafíos que afronta
para recibir, atender y ajustarse a los mismos.
Para ello,
el primer aspecto a considerar se refiere a los abruptos cambios
sociales y culturales que han emplazado a la escuela en un espacio
complejo, en una difusa frontera, en la cual se desdibujan límites
en cuanto a su papel, funciones y alcances, se cuestiona su legitimidad
y autoridad, como también su capacidad para comprender
y educar a las nuevas generaciones.
Luego de abordar
este desdibujamiento de lo escolar, y antes de plantear su incidencia
en los vínculos internos y externos de la misma, se analizará
uno de sus efectos: la impotencia y la desesperanza que suelen
experimentar los docentes respecto a las posibilidades de la educación
en este contexto. Se sostendrá que esta pérdida
de legitimidad sume frecuentemente a las instituciones escolares
y a los docentes en un estado de parálisis e indefensión
que termina deteriorando tanto el proyecto educativo, como el
desarrollo profesional e institucional, y perjudicando, en definitiva,
las trayectorias futuras de los sujetos escolarizados.
Nunca más
vigente el pensamiento de Paulo Freire (1999), para quien la “ideología
fatalista, inmovilizadora, que anima el discurso liberal anda
suelta por el mundo. Con aires de posmodernidad, insiste en convencernos
de que nada podemos hacer contra la realidad social que, de histórica
y cultural, pasa a ser o tornarse “casi natural”.
Inexorable.
Las instituciones
escolares afrontan hoy el desafío de afrontar esta parálisis,
para reconstituirse a fin recibir a estos nuevos sujetos, para
ello es preciso, no sólo, reformular un proyecto educativo,
sino también insistir en sostener un posicionamiento que
permita hacer de la educación una práctica liberadora
y transformadora, y no, por el contrario, reproductora de las
condiciones adversas convertidas en determinaciones.
En época
de fragmentación y resquebrajamiento del tejido social
y de pérdida de potencia de las agencias de socialización,
escuela y familia se encuentran desafiadas en sus propios ámbitos.
Desde allí deben entablar una nueva relación, ya
que los modos usuales de vincularse han caducado; esto requiere
un análisis tanto del contexto en el que se constituyen
como tales, como de los alcances y límites de la misma,
atendiendo a los cambios que han afectado reciente y profundamente
a ambas. .
La pregunta
que intentaremos responder, entonces, es a qué escuela
llegan estos nuevos sujetos –no sólo alumnos, también
docentes y padres- y qué dificultades afronta ésta,
como institución, para darles cabida e integrarlos en su
proyecto educativo e integrarse en sus proyectos vitales.