Especialista
en la temática, Osorio explica que "la violencia
propia del sistema educativo existió siempre, como los
docentes autoritarios". Pero la diferencia —agrega—
está dada porque "lo que no existía antes
era una familia estallada, una sociedad convulsionada y una
sensación de falta de perspectiva". El experto preside
el comité organizador del Primer Congreso Internacional
sobre Conflictos y Violencia en las Escuelas, que se realizará
la semana que viene en la Ciudad de Buenos Aires (ver aparte).
Con
una mirada amplia sobre la problemática, el psicólogo
apunta también al rol de los medios y la forma en cómo
éstos construyen un relato sensacionalista sobre hechos
de violencia que involucran a chicos y jóvenes. "Los
medios están perdiendo la posibilidad de transformarse
en actores que permitan, justamente por la llegada que tienen,
en generadores de información veraz", señala.
En
diálogo con La Capital, vuelca conceptos y opiniones
utilizando el plural "nosotros", reafirmando así
su participación en un equipo de investigación
interdisciplinario que trabaja en la Facultad de Derecho de
la Universidad de Buenos Aires (UBA) desde hace años.
Grupo con quienes dicta un seminario de investigación
permanente referido a la temática.
—¿Cómo
entiende la violencia en las escuelas?
—En
realidad el padecimiento actual de las escuelas no tiene tanto
que ver con la violencia escolar, que sería la que genera
el sistema educativo mediante el autoritarismo de un docente,
un maestro que utiliza la calificación para generar coerción
en la conducta de sus alumnos, o el intento de un directivo
de sumariar a su equipo docente para que le hagan caso. Todo
eso le pertenece al sistema educativo, existieron siempre, cuando
estos niveles de violencia no existían. Lo que investigamos
fue que, en realidad, el padecimiento actual de las escuelas
es la violencia social que irrumpe dentro de las instituciones
educativas. Eso tiene que ver con violencia social, callejera,
familiar, de abuso, de portación ilegal de armas. Toda
esta problemática social irrumpe dentro de las escuelas
y se presenta a través de episodios violentos. Por eso
hablamos de violencia en las escuelas y no de violencia escolar.
Es decir, el docente autoritario existió siempre, pero
la diferencia es que lo que no existía antes era una
familia estallada, una sociedad convulsionada, una sensación
de falta de perspectiva, de futuro, con gobiernos democráticos
que fracasan constantemente y la desaparición de instituciones
intermedias que contenían a las familias. Una familia
estallada, en un contexto social adverso y de poca continencia,
genera que todo eso aparezca como una caja de resonancia dentro
de la escuela.
Padres
y docentes
—¿Cuál
es el rol que le asigna a los adultos?
—Hay
un problema importante respecto de la capacitación de
los docentes en adquirir nuevos recursos para comprender esta
nueva presentación de la violencia a través de
los chicos; y por otro lado, están los cambios de época
y de generación en los núcleos familiares. Por
eso es necesario también trabajar con los padres respecto
de ciertos valores y ejes vinculados con la familia que se han
ido perdiendo, como lo referido al ejercicio de la autoridad,
la puesta de límites, la transmisión de valores
y el valor de la palabra del adulto como generador de experiencia.
—¿Es
correcto el tratamiento mediático de estos hechos?
—Es
verdad que hay una promoción de los hechos de violencia
en las escuelas y que los medios de comunicación tienen
un peso muy importante en el modo en que se trasmiten estas
cosas. Los medios toman algunos hechos de violencia como si
fuera una noticia social más, que no tiene la particularidad
de pertenecer al ámbito educativo. Lo hacen desde la
perspectiva sensacionalista, pero los episodios violentos en
las escuelas merecen otro tratamiento, porque sino se emparentan
con cualquier hecho delictivo. Y es entonces cuando se corre
el peligro de criminalizar a los jóvenes, cuando se los
pone en la posición de potenciales delincuentes, criminales.
También cuando aparecen los planteos de poner detectores
de metales en las escuelas o hacer requisas. Me parece que los
medios están perdiendo la posibilidad de transformarse,
justamente por la llegada que tienen, en generadores de información
veraz.
Fuente:
Diario La Capital
Foto:
D. Neustadt
http://www.lacapital.com.ar/ed_educacion/2009/10/edicion_43/contenidos/noticia_5000.html