Actualmente se habla sobre el Bullying o acoso escolar,
incluso con los anglicismos buleador (aquel que maltrata, agrede
-física o verbalmente- a un compañero de clases).
¿A
quien se pega cuando se pega?
"Nosotros
somos los otros de los otros"
Juan Manuel Serrat
Actualmente
se habla sobre el Bullying o acoso escolar, incluso con los
anglicismos buleador (aquel que maltrata, agrede -física
o verbalmente- a un compañero de clases) y buleado (aquel
que padece la agresión, directa o indirectamente; identificando
los dos polos: el agresor y el agredido; el victimario y su
victima, etc.) para nombrar las agresiones que se dan dentro
de los planteles educativos.
Sin embargo podríamos
decir que el Bullying sólo existe en EUA, en tanto noción
descrita y nombrada en sus causas y efectos con ese concepto.
Por lo tanto en México,
como en el resto de los países de América Latina
a "eso" a lo que se le llama en EUA Bullying no se
considera tal, ello no es una precisión lingüística
exagerada, dominio de la academia conceptual más rigurosa,
sino que el lenguaje no solamente describe y define nociones,
sino otorga claras características subjetivas a lo que
se considera bajo un concepto dado, y en un determinado contexto
social; algo empieza a ser otra cosa donde no era otra cosa
o nada.
Como por ejemplo,
la noción de niños chiflados ha dejado casi de
existir, al menos en el norte del país, para dar lugar
al Niño con TDAH.
En ese sentido, en
México, hasta hace unos años existían la
madreada, la carrilla, las bromas pesadas, la carrilla, la botana,
el cabul, el carro, el mal viaje, etc. y ahora empieza a existir
el Bullying, el acoso y violencia escolar.
Si antes los alumnos
buscaban defenderse de quienes los agredían, buscando
que le bajaran a su... darse a respetar mediante la reciprocidad
en los insultos y golpes, ahora tales actos son adscritos a
una cierta "psicopatología escolar" denominada
conductas bullying, en donde a "victimas" y "victimarios"
se les otorga apoyo médico y psicológico como
tratamiento.
Lo que está
en juego en el Bullying es el inherente deseo humano por dominar
al otro, al semejante; gozar con su desgracia aunque ésta
sea auto-infligida.
Que se presente en
la escuela no es un signo y síntoma de que algo anda
mal en el joven o niño, sino que es síntoma de
un suceso social más amplio: expresión de las
clásicas tensiones entre los "fuertes" y "débiles"
sea por su aspecto físico, ajustado a los criterios de
fortaleza-debilidad; fealdad- belleza; de poder económico:
pobreza-riqueza; normalidad en al moral y en la forma de pensar
y de vivir la sexualidad...los "loosers" en todas
las áreas y de todas las edades, que a nadie le gusta
ver ni tratar, y que son discriminados.
Esos que para otros
otorgan imaginariamente la sensación de perfección
y superioridad.
Los súbditos
y los reyes, las estrellas y los fans.
Al considerar el
Bullying como un suceso universal se le adjudican causas y sentidos.
Cuando los golpes
e insultos en la escuela son, para muchos, parte de la integración
al grupo, una forma de afecto y placer posibles, de disfrute
sobre el otro.
Ello no quiere decir
que entonces deban permitirse o motivarse, sino que de inicio
debemos preguntarnos sobre el sentido de que alguien insulte
o golpee a otro, ver cada acto en singular (¿A quién?
¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Qué
sucedió?) y no conductas psicopatológicas violentas
en la escuela, sino expresión del ambiente laboral, deportivo,
económico, político, judicial, "adulto"
y "normal" de todos los días ¿Cuál
es el placer que se experimenta al golpear o dejarse golpear
con las palabras o los puños? La burla y los chistes
apuntan hacia una debilidad del otro siempre compartida, esa
debilidad de la cual también participo, y por ello siento
que me mira, por eso río y odio.
El psicoanálisis
permite reconocer en lo extraño de la vida (el cuerpo
y el sufrimiento; lo incomprensible de sí-mismo y la
otredad) las partes propias reflejadas desde el otro, de las
cuales uno no se da cuenta.
En ese sentido, cuando
alguien pega o dice algo sobre otro, ese otro está implicado
en el Yo, puesto que éste se formó de un otro.
Al divertirse y gozar
atacando a otro, se ataca y daña a eso de lo que (mí) Yo también participa, en cuanto que humanos todos, sujetos
a los mismos avatares de la fealdad, la flaqueza, el sufrimiento,
la debilidad, pobreza, ignorancia.
En ese sentido, el
alíen, el extranjero, el raro, el diferente, es también
el amadodiado más próximo a sí mismo: el
propio Yo.
¿Por
qué será que para algunos alumnos es más
placentero estar insultando o golpeando a otros, en vez de lo
"interesantísimo" de las clases?
(*) Psicoanalista