“A
pesar de ser una época en la que se privilegia lo práctico
y el consumo, surge con fuerza la necesidad de tener amigos”,
afirmó la psicoanalista Diana Litvinoff.
Neuquén
> “Te agregué como amigo en Facebook.
He creado un perfil en Facebook donde puedo publicar mis fotos,
videos y eventos, y quiero agregarte a mis amigos para que puedas
verlo…”, es la frase que puede leerse todos los
días en la bandeja de entrada de nuestra casilla de correo
electrónico.
Facebook, con más de 140 millones de usuarios activos
al día de hoy -o mejor dicho en este momento- se ha constituido
en el sistema de red social más grande y en la herramienta
tecnológica que ha impactado en la vida de niños,
jóvenes y adultos.
“Los amigos de mis amigos son mis amigos”, dice
una frase popular que parece haber sido adoptada como estandarte
de las redes sociales. Primero, Facebook ofrecía la posibilidad
de reencontrarse con personas a las que hacía mucho tiempo
no se tenían noticias, ya sea compañeros de estudio
o familiares; ahora todos saben, conocen, observan, comentan
lo que hacemos o dejamos de hacer.
“La amistad es afecto personal, puro y desinteresado,
compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el
trato”, enuncia la Real Academia Española.
Hoy, con sólo hacer un clic se puede tener cientos de
amigos lo que pulveriza aquello de que los amigos se podían
contar con los dedos de una mano.
“Los amigos de Internet, ¿qué son?, seres
que no se ven pero que dan amor, los que tapan los agujeros
de la soledad y el desamor, los amigos de Internet no son ficción
ni mudez, son amigos que descubren nuestra propia desnudez”,
dice un texto que circuló en estos días en la
web previo al Día del Amigo que se festeja hoy.
“Los amigos pasan por nuestra vida a un ritmo cada vez
más acelerado. Entablamos relaciones superficiales. Las
tecnologías suplen el trato personal directo”,
predijo hace veinticinco años el filósofo ruso
Igor Kon.
¿Qué
entendemos por amistad?
Mientras los pulgares no paran de teclear el celular para enviar
el saludo que reafirme los lazos de amistad, en este Día
del Amigo viene bien preguntar qué se entiende por amigo
en los tiempos de Facebook.
Para el psicoanalista Fernando Osorio, los niños y jóvenes
de la era digital están “conectados” pero
“esto no implica necesariamente estar comunicados y mucho
menos ser amigos”. Sin querer entrar en un debate filosófico
acerca del significado de la amistad, el especialista está
convencido que “este nuevo vínculo no cumple con
el requisito más básico: a un amigo se lo conoce
personalmente y con él se comparten códigos, experiencias
e historia común”. Sin embargo, sostuvo, este requerimiento
“no impide que irrumpan en la casilla de correo de los
actuales cibernautas, o en el sistema personal Messenger de
cada uno, mensajes o alertas que invitan a unos y otros a sumarse
como ‘amigos’ a una cadena que responde sólo
a una lógica acumulativa”.
Por su parte, la psicoanalista Diana Sahovaler de Litvinoff,
consideró que el auge de los vínculos a través
de las redes sociales pone en cuestionamiento el concepto de
amistad. “Justamente el fenómeno de estas redes
sociales pone en juego el tema de la amistad, y eso es llamativo
ya que la computadora no fue creada para esos fines sino para
almacenar y procesar datos; pero se ha comprobado que la necesidad
del ser humano de buscar lazos sociales trasciende los objetivos
prácticos”, precisó.
¿Amigos
o contactos?
Días atrás una amiga me confesó que antes
se ponía muy contenta cada vez que le llegaba un mensaje
nuevo a su casilla de correo originado en Facebook que decía
“Fulano quiere agregarte a su lista de amigos”.
Se alegraba cuando se encontraba con amigas de la infancia o
que su primer novio la recordaba con cariño… La
alegría seguía acumulándose cuando confirmaba
la “solicitud de amistad” o que alguien aceptaba
su propia solicitud. “Estaba orgullosa porque crecía
mi número de amigos”, dijo quien en un par de meses
pasó de tener cincuenta amigos a tener ciento treinta.
¿Acumular amigos o acumular contactos?, es la cuestión.
“‘Contacto’ no es lo mismo que ‘amistad’,
del mismo modo que ‘conexión’ no equivale
a ‘comunicación’”, resaltó Litvinoff.
“En el niño y en el adolescente, usuarios, se produce
una suerte de acumulación de contactos que hace las veces
de juego cibernético en el cual lo que importa es acumular
créditos, vidas o dinero. En este caso lo que importa
es acumular amigos”, agregó Osorio.
“A veces se tienen cientos de amigos a través de
Internet, y esto contrarresta la sensación de soledad
y le confirma al usuario la idea de que es aceptado y querido.
Pero estos vínculos son superficiales y no reemplazan
una amistad profunda, donde se interactúa con el otro,
donde existen experiencias comunes, y en el cara a cara también
se dan conflictos que hay que superar y que ponen a prueba la
amistad, lo que también la fortalece”, dijo Litvinoff.
Todos los días en su consultorio, Osorio suele escuchar
a sus pacientes jóvenes y adultos quejarse de que “tienen
pocos contactos” o que “fulano o mengano tiene más
de dos mil amigos”, y otros “se jactan de estar
en la lista del top ten” porque han acumulado más
de cinco mil amigos. “Miles de contactos entre seres completamente
anónimos que hablan como si se conocieran de toda la
vida. Y otros tantos de miles de contactos, a los que nunca
se llegan siquiera a revisar quienes son y con quienes nunca
se logra entrar en contacto,
Litvinoff, autora de “El sujeto escondido en la realidad
virtual” resaltó con patente optimismo que la era
digital en la que vivimos demuestra que “a pesar de ser
una época en la que se privilegia lo práctico
y el consumo, surge con fuerza la necesidad de tener amigos”.
Opinión
Base de la vida social
Por
Flavio Gigli (*)
La
Filosofía siempre se interesó por establecer normas
y pautas que funcionen como guía para las buenas acciones
de los hombres en el conjunto social.
Neuquén
> La Filosofía ha prestado un especial interés
por la amistad. Los griegos llamaban “philía”
a ese afecto puro, desinteresado y recíproco que tiene
su origen y se arraiga con el trato cotidiano. Por tomar un
caso, Epicuro fue famoso en la Grecia antigua por sus enseñanzas
impartidas en el Jardín, situado en Atenas, pero también
por desarrollar la amistad (“epicúrea”) de
la que participaban tanto hombres como mujeres. Esta amistad
estaba caracterizada por el diálogo sincero y la realización
de acciones virtuosas en compañía de los amigos.
Los romanos rindieron un gran culto a la amistad, manifestando
en distintos monumentos esta expresión de mutuo aprecio
y confianza equitativa, al considerarla uno de los fundamentos
de la vida en sociedad. Esta relación estrecha y de confianza
mutua es, para Marco Aurelio (emperador y filósofo estoico),
uno de los sentimientos más nobles que puede generar
el ser humano y a la vez prueba de su integridad como persona.
En los tiempos contemporáneos la Filosofía no
deja de interrogarse acerca de la amistad. Sobre todo al considerarla
atravesada por los cambios vertiginosos que implican el uso
de las nuevas tecnologías, el tiempo cada vez más
escaso y el estímulo del individualismo y el narcisismo.
No obstante, es necesario recordar que los buenos sentimientos
como la amistad hacen aflorar lo mejor de cada ser humano: la
solidaridad, el reconocimiento mutuo y la lealtad, por poner
sólo unos casos. Sin estos componentes se torna muy difícil
constituir una comunidad en sentido fuerte. Un mundo sin amigos
no es un mundo rigurosamente hablando. Un mundo poblado de amigos
es un mundo de relaciones confiables, compañerismo y
afectos compartidos.
(*)
Profesor de Filosofía de la Universidad Nacional del
Comahue.
Por:
Flavio Gigli
Fuente: La Mañana Neuquén
Fecha: 20 de julio de 2009
http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2009/7/20/34363.php