RIO GRANDE.-
Para el psicólogo Fernando Osorio, la crisis de la organización
familiar y escolar tiene en el centro de la polémica
a la «decadencia de la autoridad ejercida por los adultos»,
por eso asegura que «la autoridad es lo que le permite
a un niño crecer sano» y que los padres «no
deben tener temor a ejercerla».
Osorio brindó en la ciudad una charla denominada ¿Qué
función cumplen los padres de un niño?, organizada
por Osde. El Licenciado propuso un espacio para pensar y debatir
cuándo y por qué esos adultos fracasan a la hora
de poner límites o de encontrar una mejor orientación
para los conflictos de los hijos. Antes, dialogó con
nuestro medio.
El
Sureño: La pregunta sobre la función que cumplen
los padres de un niño, ¿surge como respuesta a
las demandas de los padres de hoy?, porque antes era algo que
no estaba en debate.
Osorio: La cuestión de la autoridad años atrás
estaba más delimitada, se tenía más noción
generacionalmente de dónde venía. Incluso nosotros
tratamos de introducir la idea de cómo se confunde en
la actualidad el autoritarismo y la cuestión de la autoridad.
Cómo hablar de límites, de reprimir ciertos impulsos,
todo eso es tomado como actitudes que atentan contra las libertades
individuales. Lo que se ve en los últimos veinte años
es que está muy instalado dentro de docentes, padres
y alumnos esta cuestión de las libertades individuales.
Si el otro te dice que no, pareciera que no tiene que ver con
la imposición de la autoridad, ya sea un límite
o la necesidad de reconocer que mi acción tiene un espacio
de influencia, que no puedo hacer cualquier cosa, porque hacer
cualquier cosa me pone en riesgo a mí y a otros.
El
Sureño: Hay mucha confusión respecto a lo que
es un límite y de lo que es la autoridad.
Osorio: Sí, hay mucha confusión respecto de qué
rol cumple el padre de un niño, porque si no es para
ordenarlo, acotar sus acciones y decirle cómo son las
cosas en la vida uno se pregunta para qué están
los padres. Los padres actuales tienen miedo a ser autoritarios
con sus hijos.
El
Sureño: ¿Cuáles son las herramientas con
las que cuenta un padre para tener en claro esto que plantea?
Osorio: En principio lo que hace falta es el sentido común,
que es algo básico que se debería tener en la
relación con los hijos y que se ha perdido. Si a un recién
nacido se lo atiende de manera compulsiva a cada llanto y a
cada grito, nosotros no sabemos qué le pasa porque siempre
hará lo mismo, y el bebé tampoco aprende a regular
su llanto. Si desde el inicio de la vida no se le enseña
a esperar, a superar la frustración de no recibir una
satisfacción inmediata, es probable que vaya transformando
a ese recién nacido en un niño ansioso, que ante
la mínima espera que tenga que soportar en la vida, se
sentirá mal. Ese sentimiento de malestar le generará
un estado de ansiedad que, acumulada desde el punto de vista
psíquico, genera angustia.
El
Sureño: ¿Cómo se traduce eso, por ejemplo,
en su vida escolar?
Osorio: Son chicos a los que les cuesta mucho la organización
desde el punto de vista escolar, no logran adaptarse a un ritmo,
un espacio, un tiempo de otros en el que no se respeta lo que
él quiere cuando lo quiere. Se transforman en chicos
absolutamente intolerantes y la intolerancia genera como consecuencia
reacciones violentas. Como una consecuencia, no porque el niño
es malo, si se angustia ante esta sensación que no le
enseñaron nunca, que es esperar. Todo eso se aprende
en la relación con los padres. La función prioritaria
de un padre es esa, enseñarle a los hijos a regular esos
impulsos de satisfacción inmediata. Si eso logra instalarse
de una manera armónica, ya que nunca es absoluta, eso
le permite socializarse mejor, y la escuela se encarga de darle
otras enseñanzas desde lo pedagógico con el aprendizaje
de la lecto escritura, las matemáticas, pero ese saber
sólo se puede incorporar si tenemos un niño con
niveles de ansiedad lógicos de la edad.
Fuente:
El sureño - Tierra del fuego
http://www.surenio.com.ar/index.php?s=ARligwdw$$diarios/veo$W0821wqy0co9xee4g2do9ku